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Wednesday, 01 May 2013 19:07

Historia de Fe y Milagros

EL SEÑOR DE LA BUENA MUERTE DE CHOCAN

 

Según refiere la tradición, hace mas de 400 años, desde las postrimerías de la época de la conquista española, a orillas del río Chira, en el sitio denominado Chocán, que se sitúa en la ruta que siguió el conquistador don Francisco Pizarra, desde Poechos (Querecotillo) hasta Tangarará donde fundó la primera ciudad hispana del Perú con el nombre de San Miguel, un hombre halló un pesado madero cuya corteza le cautivó por su lisura y aspecto pintoresco; él sintió curiosidad por el hallazgo y quiso saber qué clase de madera había descubierto, descargó el primer hachazo al tronco y cuan mayúscula fue su sorpresa al notar que de la escisión brotaba un líquido rojo como la sangre. Presumiendo que podría tratarse de un milagro, relató con alegría lo ocurrido a todos sus coterráneos. En el acto, medio Chocán se dio cita en el lugar de los hechos y cargaron con el pesado madero a una covacha cercana, esperanzados en que algún día Dios pudiera enviar un escultor que tallara una imagen religiosa. Dios escuchó los anhelos del pueblo de Chocan.

Un día apareció por casa del buen hombre, que era famoso y muy querido en el Valle del Chira, un escultor que le dijo:

-Señor: me dicen que tú necesitas un escultor

-Sí,- le contestó el buen hombre -; pero que conozca bien su oficio.

-Yo puedo esculpir esa imagen - repuso el escultor -; pero a condición de que se me deje trabajar con mucha tranquilidad y al margen de las miradas de los curiosos. Mejor dicho, deseo un lugar solitario y cerrado. Además, prefiero aprovechar solo los alimentos que llevo en mi alforja.

Como en el lugar la gente era muy obediente, nadie osó acercarse a curiosear, de modo que el forastero laboró tranquilamente en la covacha donde fue guardado el madero.

Al cabo de tres días, tiempo convenido para la obra, el hombre fue a recibir la imagen. Pero grande sorpresa le anonadó al comprobar que el escultor había desaparecido; en cambio estaba en su lugar el Cristo Crucificado que tan artísticamente había sido modelado por el extraño escultor. La noticia cundió rápidamente por todo el Valle del Chira.

Las buenas gentes del lugar extrajeron la escultura de la oscura celda ,y en el sitio cercano a un cerrillo donde fue hallado el madero, construyeron una capilla de barro y paja, donde fue colocada y venerada la Imagen de Nuestro Sublime Crucificado y empezaron a celebrarle con gran pompa su festividad. La noticia llegó a oídos del sacerdote y de las autoridades de Querecotillo, quienes visitaron el poblado de Chocán, quedando maravillados de la belleza y acabado de la escultura. Considerando injusto venerar tan preciosa y milagrosa Imagen en un sitio rústico, ordenaron su traslado a la ciudad de Querecotillo.

Dice la leyenda que cuando por primera vez se pretendió alzarlo, fue tan grande su peso que hizo desistir de su propósito a quienes lo intentaron, consiguiendo su traslado después de muchos años a la Iglesia de Querecotillo. Grandes penalidades hubieron de pasar los querecotillanos para llevarse la Imagen. Primero, porque los chocanos se resistieron a que se les despojase de tan preciado legado de Dios; segundo porque ésta cuantas veces se le quiso trasladar a su nueva morada, reapareció en su humilde capilla que, finalmente, sucumbió a los horrores de un incendio mandado producir según versiones antojadizas por las mismas autoridades de Querecotillo. Solo así se pudo lograr que la Sagrada Efigie quedase definitivamente en el lugar que la solicitaba. Esto acaecía en 1712, cuando Querecotillo era ya un Vicariato. Desde entonces empezaron las grandes festividades del Señor de la Buena Muerte de Chocán, en Querecotillo, La primera se celebraba en el mes de  Octubre y la otra en Diciembre (Feria de Navidad). Posteriormente la de Octubre se le cambió para el Dos de Febrero; según se cuenta a pedido de los devotos por un milagro producido el día de la Virgen de la Candelaria.

La fama del Señor Milagroso había llegado a los lugares más apartados del Perú y arribaban fieles de diferente condición social a venerarle incluso de la vecina República del Ecuador, pero quienes le visitaban con mayor fervor y frecuencia eran los Sechuranos y  Cataquenses, que montados en sus burros con sus alforjas repletas de velas, aromosos inciensos y medallas preciosas enrumbaban al son de chirimías y bandas de músicos hacia Querecotillo para poder arrodillarse frente a la escultura, entregarles sus ofrendas y tratar de estar lo más cerca de ella en cada misa o procesión. Al cabo de seis días, retornaban a sus casas exhibiendo muy presuntuosos en el cuello un cordón de colores con un trozo de algodón con el cual había sido limpiado el rostro del Milagroso Señor a quien llamaban NUESTRO PADRE SEÑOR DE LA BUENA MUERTE DE CHOCÁN DE QUERECOTILLO al despedirse lloraban tristemente pidiéndole al Señor les conservara la vida hasta el otro año para volver a verlo.

Ante el milagroso Señor de la Buena Muerte de Chocán, se celebro el TEDEUM DE LA PROCLAMACION DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL por los patriotas y altivos Querecotillanos, el 11 de enero de 1821, seis meses antes que en Lima y siete días después que lo hiciera Piura.

Asimismo, se dice que las tropas peruanas al mando del General Don Andrés de Santa Cruz se encomendaron a la sagrada Efigie a su paso por Querecotillo hacia Pichincha (Ecuador), donde se cubrieron de gloria al derrotar a las tropas realistas, el 24 de Mayo de 1822.

La Iglesia del Señor de la Buena Muerte de Chocán contribuyo con 72 pesos anuales, que pasaban a la tesorería de Trujillo para proseguir la Campaña de la Independencia en 1826.

En 1826, Querecotillo, que ya tenía 5 años de distrito, dependió de la Villa de Sullana en lo eclesiástico, y el cura de dicha Villa (antes conocida con el nombre de La Punta), quiso obligar a los Querecotillanos a festejar las festividades de NAVIDAD y DOS DE FEBRERO en la destruida Capilla de Chocán y desde luego a restituir a dicho sitio la clásica Imagen del Señor de la Buena Muerte de Chocán.

Los Querecotillanos empeñados en conservar la preciada Imagen presentaron un expediente ante el primer Gobierno del Gran Mariscal Don Ramón Castilla y ante el Obispado de Trujillo.

En el año 1843 los Querecotillanos obtuvieron la posesión indefinida para su culto y veneración tanto del Gobierno corno del Obispado del Señor de la Buena Muerte de Chocán estableciendo las dos celebraciones tradicionales "Navidad” y "Dos de Febrero” en Querecotillo.

En 1882 los soldados chilenos entraron en el pueblo, dirigiéndose primeramente a la Iglesia, a la que no pudieron entrar por la puerta Principal, porque al abrirla se quebró la llave, haciéndolo por una lateral llamada "PUERTA DEL PERDON". Al ver la Sagrada Imagen del Crucificado se postraron en tierra y emocionados pedían perdón por sus faltas cometidas, y manifestaron, que no habían visto Imagen igual, tan respetuosa e impresionante. Al despedirse, le hicieron la conveniente reverencia quedando admirados de su belleza y majestad. Se retiraron a la Quebrada "La Chilena" y poco después retomaron a la ciudad de Piura. Era Alcalde del pueblo el señor Santiago Gallo (1879-1883), con quien se entrevistaron los soldados chilenos.

Por orden del Obispo de Trujillo, la Sagrada Efigie estuvo a punto de ser trasladada a Lima, pues según el referido eclesiástico, Querecotillo era una ciudad rústica y no merecía por ello, albergar una Imagen poderosísima. Por suerte para los Querecotillanos el mismo Señor de Chocán se negó a embarcarse en Paita y tuvo que devolverse al santuario donde aún está.

Después de ver la sagrada Efigie el prefecto de Piura Sr. Ernesto Zapata en la feria de Navidad de 1899 consideró que ella no debía estar en pueblo tan pequeño como Querecotillo, sino en la catedral de la capital del departamento. Los vecinos profundamente heridos, se apresuraron a defenderla, por lo que salieron armados de todo lo que encontraron, impidiendo el cumplimiento de la orden.

Dentro de los milagros más portentosos obrados por el Señor de la Buena Muerte de Chocán, se cuenta el de don José Bustamante, vecino notable de Loja-Ecuador, quien regresaba de Lima desahuciado, pues hacía mucho tiempo había perdido la vista, habiéndose hospedado en casa de don José Coloma de regreso a su tierra. Alguien le indicó que fuera a postrarse a los pies de la Imagen, rogándole su mejoría. Así lo hizo, se dejó conducir a la Iglesia que estaba llena de fieles en la Feria de Navidad, lloró ante el Crucificado, implorando un milagro y ¡Oh prodigio!, al salir de la iglesia, vio la luz del día gritando ¡milagro! ¡milagro!

Otro milagro portentoso se cuenta el de la curación del escultor paralítico, éste era del sur del Perú, al llegar a Querecotillo se hizo conducir a la Iglesia para rogarle su mejoría al Señor, la que consiguió. Salió jubiloso, caminando normalmente.

El jueves 11 de diciembre de 1930, a las 11 de la mañana, se produjo un hecho doloroso que apenó tremendamente a los Querecotillanos; ese día se quemó la Efigie que tallara el escultor divino en el caserío de Chocán de Querecotillo a orillas del río Chira. Casi toda la población se abocó a combatir el siniestro; muchos arriesgados hombres hicieron esfuerzos para apagar el pavoroso incendio y salvar la preciada Imagen, pero no pudieron. Y vieron como entre las llamas se elevó una nube muy blanca que se perdió en el cielo que en el nefasto momento estaba límpido. Aquella tristeza contagió a toda la gente de la Región Norte del Perú. Las mujeres se pusieron sus polleras negras y sus mantos del mismo color, y de todas las partes llegaban mujeres y hombres a llorar ante los despojos del Buen Muerto. Fueron días, fueron semanas enteras que se lloró la Buena Muerte de Señor de Chocán.

La Iglesia colonial fue reconstruida gracias al material entregado por el gobierno del General Luis Miguel Sánchez Cerro, que era devoto y conocedor de la gran tradición del Milagroso Señor de la Buena Muerte de Chocán,

Para la reposición de la imagen por otra similar se hicieron colectas públicas. Se mandó a hacer una réplica en Victoria (España) por intermedio del Señor Francisco González Aguirregaviria. Al escultor español se le dio una nítida fotografia de la Efigie, asimismo un dedo que se había zafado de la mano de la clásica escultura, el cual había permanecido guardado en poder del sacristán Señor José Dolores Arévalo C. Tal pieza digital sirvió para darle el color original al nuevo Cristo de Chocán, a quien le adaptaron el dedo.

La Sagrada Imagen fue enviada, en 1932 de España al Perú, por vapor. Al llegar la embarcación al Canal de Panamá había una tempestad que impedía el paso de varios vapores; pero el vapor en que venía el Señor de Chocán, pasó el Canal, sin ninguna dificultad. Las demás embarcaciones en ese instante no pudieron pasar, porque la tempestad se tomó más impetuosa. Entonces, los tripulantes quedaron absortos de aquel acontecimiento. Preguntaron al Capitán, a qué se debía que nuestra nave había pasado sin dificultad. Él les respondió que tal vez era un prodigio que se le atribuía al Señor de Chocán de Querecotillo que venía en un cajón. Los tripulantes, pues quedaron dudosos de tal aseveración, y se pusieron a la expectativa de la apertura del cajón. Al llegar a Paita, en la Aduana, lo abrieron y se convencieron de que efectivamente venía el Señor de la Buena Muerte de Chocán. Manifestaron "gracias a él hemos podido pasar el Canal de Panamá que estaba tempestuoso". En Paita y en otros lugares se hizo novedad de lo que había sucedido en Panamá.

En 1954 EL Señor de la Buena Muerte de Chocan fue en peregrinación a Talara a fin de colectar óbolos para la refacción de las torres de su Iglesia. Una comisión integrada por directivos de las sociedades de "Navidad" y "Dos de Febrero" fue la encargada de llevar la efigie a Talara. Acomodaron con paños a la Imagen en un cajón dejando libre un espacio de 10 centímetros por cada extremo de la Santísima Cruz, a fin de poderla sacar con facilidad. Subieron el cajón y el anda en el camión del devoto don Antonio San Martín Zapata, quien lo manejaba; enseguida partió rumbo a Talara, por la mañana, del día sábado. La comisión la presidia el Párroco de Querecotillo R. P. Telmo Vegas. Al llegar a Talara Alto recibieron al Señor unas 4,000 personas. Bajaron el cajón, sacaron la imagen y la colocaron en el anda artística que llevaban; luego llevaron en procesión al Crucificado a la Iglesia de Talara; pero no pudieron entrar el anda porque la puerta era muy baja, y entonces se optó por llevarla cerca de la Casa Parroquial y velaron la Efigie, varios miles de devotos, toda la noche. El día domingo más de 10,000 fieles acompañaron la solemnísima procesión por las calles de Talara, la "Ciudad del Oro Negro". Se recibió una gran aportación pecuniaria por concepto de óbolos. Al terminar el recorrido procesional a las 5 de la tarde, regresaron al Señor en hombros a Talara Alto y los devotos se opusieron que lo llevaran en carro. Y el día lunes por disposición del Párroco Telmo Vegas bajaron la Imagen de la artística anda, para colocarla en el cajón; pero sucedió un caso misterioso de que la Sagrada Escultura no cabía. Ante este suceso asombroso las buenas gentes de Talara empezaron a sollozar y pedían que el Señor permaneciera más tiempo en el puerto; pero el Párroco de Querecotillo no accedió a la petición porque la licencia de la Superioridad Eclesiástica ya se había cumplido, y que indefectiblemente había que retomar a Querecotillo, en ese día. Vieron modos cómo colocar la Imagen en el cajón. Entonces la comisión consiguió tacos de madera para ponerlos en el fondo del cajón sobre las cuales la Cruz descansara en declive de 20 centímetros, le pusieron la tapa que no cerraba bien. Enseguida subieron el cajón al camión y volvieron a Querecotillo. Al llegar a Querecotillo una gran cantidad de fieles lo esperaban a la entrada del pueblo.

El Párroco, en el atrio de la Iglesia, les habló de la gran manifestación de fe en Talara para con el patrón de Querecotilo. Al día siguiente al abrir el cajón hubo una gran sorpresa para el Párroco y los de la comisión, de que la Santísima Cruz estaba bien colocada dentro del cajón, en cada extremo había un espacio de 10 centímetros de luz, los tacos a un lado. Estaba de igual manera como se había acomodado cuando se llevó a Talara. Fue pues un gran prodigio del Señor de Chocán y si no hubiera sido por éste, el Señor no hubiese podido entrar en el camerín del Altar Mayor, donde permanece todo el tiempo. Pues el párroco y los de la comisión estaban preocupados porque el Cristo quizá no iba a caber en el camarín.

Desde aquella peregrinación por Talara la devoción para con el Señor de Chocan ha tomado mayor fuerza principalmente en la feria del "Dos de Febrero".

La Iglesia de Querecotillo monumento de fe y esfuerzo colectivo se refaccionó con las erogaciones de los devotos, cuando el Señor de la Buena Muerte recorría procesionalmente por las calles de Querecotillo y Salitral. Cuando recorría en su pueblo amanecía en velorios.

La actual Efigie del Señor de la Buena Muerte de Chocán historia de fe y de Milagros-, es hermosísima e infunde respeto como la antigua que se veneró por primera vez en el caserío de Chocán de Querecotillo, está aumentando día a día el fervor católico de quienes la consideran un símbolo de fe, de amor y de esperanza.

La devoción del antiquísimo Patrón de Querecotillo y del feraz Valle del Chira es una de las más antiguas de Piura. Se asegura que se remonta desde las postrimerías de la Epoca de la conquista del Perú. Su fama ha pasado los linderos del país.

En la actualidad, la feria del Señor de la Buena Muerte de Chocán es un suceso extraordinario en el mes de febrero. Gentes de toda condición social de los más apartados lugares del Perú, e inclusive de las vecinas repúblicas, en especial del Ecuador, adoran con recogimiento espiritual a la Milagrosa Imagen.

Para decirlo más concretamente es un CRISTO muy bueno y que alumbra los hogares de ricos como de pobres. Ha obrado y obra numerosos milagros que han fortalecido la fe de las personas que lo veneran, es sus tradicionales ferias de Navidad y Dos de Febrero, cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII.

Querecotillo se identifica con esa gloriosa e histórica joya religiosa en cualquier parte del Perú, e inclusive en el extranjero.

Pueblos como Tumbes, Sullana, Catacaos, Talara, etc., se honran en venerar en sus iglesias Imágenes similares a la del señor de lo Buena Muerte de Chocán de Querecotillo, y jubilosamente celebran fiestas.

Servicios Municipales

   

Nuestro Distrito

Nuestro Distrito de Querecotillo esta situado en Sud América(Perú), en la Región Grau, Provincia de Sullana, a la margen derecha del Río Chira.

Ubicación Geográfica

Latitud Sur : 04° 50'10"

Altitud : 65 m.s.n.m aprox.

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